miércoles, 30 de julio de 2014

Mi utopía.

"Porque te miro y muero  (Mario Benedetti)
y peor que muero
si no te miro, amor."

Te escucho batir tus alas
de pájaro enjaulado,
queriendo volar
el mundo que tu cuerpo habita.
Volar sobre sus nubes negras,
sobre su sangre de caramelo,
sobre su pasado ejemplar
para dioses del silencio.
Te veo correr caminos
de tierra antigua
y decir entre tus labios:
"no es lugar para el amor"
Te miro y te veo lejana,
regando unas plantas
muertas desde la última
utopía caída.
Y tú eres mi utopía,
y así como suenan tus pasos alejándote
suenan los silencios
tras una bomba en Gaza.

sábado, 26 de julio de 2014

Barba de tres vidas.

¿Para qué la inspiración
si no es para vomitar arte?
Esclavo solo de ella,
con barba de tres vidas
buscándola entre días.
Nunca libre
pues estoy atado a la vida
y a las infinitas preguntas
en sus mismas raíces.
Me pregunta mi mesilla
que por qué le lloro tanto.
Aquí dentro caliente paz,
fuera de mí, guerra fría.
Llevo semanas escribiéndote
sin haber cogido un folio,
con el ruido de las fábricas
como única inspiración.

lunes, 14 de julio de 2014

Algo que contarte.

Quién sabe si tu espalda
le guarda un regalo a mis labios.
Quién sabe cuánta saliva
se llevarán mis labios
al viaje por tu piel.

Dejan rastro ácido mis dedos
al paso de mis yemas
por las paredes.
Llueve risa de la lluvia
que nos mojó el último bocado.

Demasiado cuadro
para tan pequeño marco,
nos faltó camino
para semejante destino.
Nos faltaron pinturas.

Dunas de nostalgia
azotadas por el viento,
les quiero preguntar por ti.
Pero no tengo pregunta
para sus respuestas.

"He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo",
he ido parpadeando puntos en tu espalda
para que me brillen por la noche
tus constelaciones.

Quiero tener algo que contarte
cuando vuelvas.
Una canción, un silencio,
un "hasta aquí la muerte,
viene a besarnos la vida".

Mi puño en alto
bajaba por tu cuerpo.
Mi voz poeta
se quedaba sin silencios
y sin palabras.




"He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo",
fragmento del poema XIII de Pablo Neruda "20 poemas de amor y una canción desesperada".

miércoles, 2 de julio de 2014

Juego de palabras

No se trata de qué queremos ser.
Se trata de qué somos,
de cómo nos queremos...
de cómo queremos querernos.


Cómo jugamos con las palabras,
"no te vayas", "te quiero" ...
"no vuelvas".
(No vuelvas... a irte)


Jugábamos a odiarnos
como quien juega
a ser libre.
Un imposible, vaya.


Sin ánimo de sonar eterno,
diré que nada dura más
que lo que acaba
doliendo.


"La piel que habito
necesita tu carne detrás",
parecía que escribías
en mí con navaja.


Y mientras tanto yo,
perdido entre el vello
transparente de tus brazos.
Acariciándolos pálidos.


Ahora no hablo como poeta,
ni te hablo como musa,
te hablo como si besara
lo que queda de tu boca.

Siempre nos quedará la nostalgia,
acepto ya que ninguna esquina
nos soporta
juntos.


domingo, 15 de junio de 2014

Me gustaría...

Me gustaría ser lobo
entre tus mil praderas.
Revolcarme en tu suelo
y respirar tu aire.

Me encantaría,
mi amor,
salir de esta jungla
y taparme con tus sábanas.

Entrar sin avisar
en tus labios
y dejarte sin palabras
callando también yo.

Me gustaría que
compartiéramos camino,
pero era un suicidio
que te siguiera en el tuyo.

(como dijo Benedetti)
"El azar nos ofrece
su doble vía.
Vos con tus soledades,
yo con las mías."

Y ahora el esquema es:
Tú con tus fantasmas,
tus fantasmas conmigo
y yo sin ti.

Me encantaría ser
pupila en tu mirada perdida,
ver por ti
el mundo que deseo.

Me gustaría
que te vieras 
con los ojos
que te miro.

martes, 10 de junio de 2014

Carta al recuerdo

...

Ya no nos vemos.
Físicamente, no nos vemos.
El tiempo es lo único
que me une a la vida,
cuando la vida eres tú.
Y aún cuando ya no estás,
sigues siendo el nexo
con el ritmo del reloj.

El tiempo es un camino de folios
en el que vas dejando 
piedras tras de ti.
Y mi camino eres tú.
Las piedras son tu ropa,
tu cuarto,
tu portal,
tus malas caras,
nuestro Agosto.

En esta mesa en la que te escribo,
apoyábamos los codos
y nos besábamos.
A la vez.
Y ahora apoyo mis dos codos,
apoyo nuestras fotos,
apoyo nuestro verano 
y apoyo mi fuerza
para decirte adiós.

Carta de suicidio
al suicidio de nuestro amor.
Que no ha muerto.
Porque yo sigo escribiéndote
y tú sigues leyéndome.
Estoy seguro.
Pero algo,
por el hecho de estar vivo,
no tiene porqué estar despierto.

Tengo por algún cajón
ropa tuya. 
Ropa que me quitaste
y ropa que te pusiste.
Ropa que aún me huele a ti
como salir a la calle
en Junio.
Salía a buscarte por estas fechas
hace un año.
Hoy solo busco aire.

jueves, 29 de mayo de 2014

(te) Recuerdo.

Recuerdo aquel día en el que nos juramos
ser agujas para nuestra larga piel,
clavarnos como se clava 
el Octubre en mí.

Recuerdo que quisimos ser baile
sin haber sido antes mirada,
sin habernos cruzado
con el viento gritando.

Recuerdo mirarte como miraba Camilo
a sus compañeros barbudos,
de frente y con fuertes sonrisas.
Lo recuerdo bien.

Recuerdo tus mordiscos de lobo
en mi pecho de presa,
tus carreras de huida
en mi mente dormida.

Recuerdo los folios llenos
en noches a medias,
recuerdo tu gesto vacío
en la ciudad escondida.