Qué alegría vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
-Pedro Salinas
miércoles, 14 de mayo de 2014
jueves, 1 de mayo de 2014
Tiempo (enemigo)
Dueles duro a la vez que besas.
Corres o duermes según gustes de
destruirme o de abrazarme a la vida.
En un bolsillo una pistola,
en el otro la calma, el suspiro...
tu calma siempre efímera,
siempre ficticia.
Pues tan pronto duermes
como lanzas piedras a mi tejado.
Tan injusto cuando puedes
y tan oportuno cuando quieres...
siempre espero más de ti
de lo que sé que vas a darme.
Me aferro a ti, por si acaso,
para algo eres infinito.
Corres o duermes según gustes de
destruirme o de abrazarme a la vida.
En un bolsillo una pistola,
en el otro la calma, el suspiro...
tu calma siempre efímera,
siempre ficticia.
Pues tan pronto duermes
como lanzas piedras a mi tejado.
Tan injusto cuando puedes
y tan oportuno cuando quieres...
siempre espero más de ti
de lo que sé que vas a darme.
Me aferro a ti, por si acaso,
para algo eres infinito.
¿Te odio?
Te odio. Te odio con la fuerza
con la que odia la Tierra al hombre.
Te odio por esta sensación de vacío,
por este sádico cosmos que me envuelve.
Te odio como odian mis latidos
al ritmo de tus palabras,
a tu forma de inquietarme.
Te odio como a la luz doliendo
a mis ojos, despertándome.
Te odio como odia el pobre
sin saber a quién odia.
Te odio de lejos, con cuidado,
con miedo a odiarte más.
Te odio como odian los poetas,
en silencio y entre líneas.
¿Te odio?
con la que odia la Tierra al hombre.
Te odio por esta sensación de vacío,
por este sádico cosmos que me envuelve.
Te odio como odian mis latidos
al ritmo de tus palabras,
a tu forma de inquietarme.
Te odio como a la luz doliendo
a mis ojos, despertándome.
Te odio como odia el pobre
sin saber a quién odia.
Te odio de lejos, con cuidado,
con miedo a odiarte más.
Te odio como odian los poetas,
en silencio y entre líneas.
¿Te odio?
martes, 29 de abril de 2014
Sobre la sociedad de consumo y sus consecuencias ambientales y sociales (breve):
Las
cosas parecen eternas, hasta que se acaban. Somos conscientes de la
inestable situación de nuestro planeta, pero lo vemos algo lejano,
como si fuera un simple dato o algo que, de vez en cuando, sale en
las noticias porque un grupo de activistas ha denunciado una
situación concreta. Pero no. La sociedad de consumo extremo en la
que vivimos conduce a la Tierra al abismo. Es una obligación moral,
lógica e histórica acabar con esta situación y solucionar un
problema, que a largo plazo (y no tan largo...) será intratable por
la especie humana. Consumimos, producimos, consumimos, producimos. Y
así constantemente a un ritmo que, lejos de disminuir, nunca para de
aumentar por el brutal aumento de la natalidad y la consecuencia
inevitable de la sociedad capitalista de consumo basada, entre otras
cosas, en la obsolescencia programada, que obliga al ser humano a
fabricar productos que ya habían sido fabricados años atrás y que,
muchos de ellos, no se reutilizan. También la publicidad influye en
esto, mostrándonos día tras día las maravillas del mundo material,
vacío y lleno de colores artificiales que crean en nuestra mente una
idea de falsa felicidad a través de comprar.
Más
allá de los devastadores problemas ambientales de la sociedad de
consumo, esta forma de ver la vida humana sobre la Tierra, crea la
necesidad de la explotación inhumana de unos países sobre otros. A
medida que la sociedad de consumo se hace más fuerte, necesita
producir más y, ¿de dónde saca el capitalista los recursos y la
mano de obra para dicha producción? Del Tercer Mundo. No es posible,
por lo tanto, acabar con la explotación del Primer Mundo hacia el
Tercer Mundo sin sustituir la sociedad de consumo por otro modelo se
sociedad, basado en el desarrollo sostenible y la autodeterminación
económica de las distintas naciones.
No
podemos quedarnos en la crítica simple: “los gobiernos no hacen
nada por el medio ambiente y por el Tercer Mundo”. En un sistema
capitalista, el gobierno es solo un útil de los mercados, que son
quienes rigen la sociedad a placer. Por lo tanto, hay que ir más
allá, hay que cavar más hondo e ir a la raíz del problema: la
sociedad. Si no cambiamos el sistema y acabamos con la sociedad de
consumo, no hay solución. No hay magia. No puedes tumbarte al lado
del fuego una tarde de Agosto y quejarte porque tienes calor, tienes
que apagar el fuego.
sábado, 19 de abril de 2014
Tu piel
A veces bailo en tu piel,
que es cobijo de mi voz callada...
Bailo durante horas,
sin pasos,
sin orquesta...
A veces bebo de tu piel,
duermo en ella
y habito en ella.
Tu piel que me llama,
que dice que lleve a mi piel
para que juegue con ella.
Tu piel de montaña nevada,
de ternura de día
y libertad de noche.
Tu piel casi de seda,
que es lienzo de pintores
y luna de poetas.
A veces bailo en tu piel,
que es cobijo de mi piel desnuda...
viernes, 18 de abril de 2014
Te necesité...
Te necesité como necesito el futuro,
te quise en cualquier lugar,
en cualquier momento
y en cualquier contexto.
Te busqué aquí, allá...
en mi casa, en la tuya,
en la calle, en la noche
y en la resaca después.
Te sentí en los hielos,
en las lágrimas,
en la sangre
y en mi propia voz.
te quise en cualquier lugar,
en cualquier momento
y en cualquier contexto.
Te busqué aquí, allá...
en mi casa, en la tuya,
en la calle, en la noche
y en la resaca después.
Te sentí en los hielos,
en las lágrimas,
en la sangre
y en mi propia voz.
sábado, 5 de abril de 2014
Patria que muere y renace.
Muchacho rebelde con ojos de fuego,
salvaje guerrero por un mundo justo,
viento que sopla a compás veraniego,
niño que nace fuerte y robusto.
Barro de lágrimas, tierra de sangre,
mi patria muere por golpes pasados,
patria que lleva el morado en sus carnes,
huellas de tanques abanderados.
Como el anciano con sueños de niño
que visita ríos que ya se secaron,
que bebe de copas y manchas de vino
que sube a trenes que ya se marcharon.
De la misma patria muchacho y anciano,
su pueblo herido por balas feroces,
uno que muere y que no luchó en vano,
otro que nace y que ya grita a voces.
salvaje guerrero por un mundo justo,
viento que sopla a compás veraniego,
niño que nace fuerte y robusto.
Barro de lágrimas, tierra de sangre,
mi patria muere por golpes pasados,
patria que lleva el morado en sus carnes,
huellas de tanques abanderados.
Como el anciano con sueños de niño
que visita ríos que ya se secaron,
que bebe de copas y manchas de vino
que sube a trenes que ya se marcharon.
De la misma patria muchacho y anciano,
su pueblo herido por balas feroces,
uno que muere y que no luchó en vano,
otro que nace y que ya grita a voces.
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