Recuerdo nuestros cuerpos empapados
rozándose inevitablemente en el césped.
El sol secaba nuestra piel y nuestros ojos
se mantenían firmes en la pupila del otro.
El suelo verde como tu mirada y una
calma suicida condicionando las palabras
que, de vez en cuando, lanzábamos
buscando una suave risa y un beso.
Ahora la lluvia mancha mi ventana
desconcertada y el cielo se oscurece
dando pie a sensaciones que contigo
se escondían cegadas por tu belleza.
La misma lluvia de la que un día escapamos
corriendo, como acostumbrábamos a hacer
con la rutina, hoy congela mis cubitos de
fuego y enfría la sangre de mi espalda.
Pasaba calor a las siete de la tarde
contigo, pero aún así, cuánto más
cerca te sentía, menos agobiado
miraba el mundo.
Una vez escribí al otoño que
este año no viniera y ahora
que ya está aquí, le pido
que se vaya y deje paso a tus labios.
sábado, 5 de octubre de 2013
martes, 1 de octubre de 2013
Te marchas.
La noche es joven y aún gatea
cuando viene a verme.
Siempre aparece cuando tengo
escalofríos de café.
Madrugada cruel la que
decidiste disparar
y te rebelaste ante mis labios
como la hacías contra el Estado.
No sé cantar en tu portal
pero sé escribir cuando
no me esperas en él,
nerviosa y sonriente.
Inexplicable el vacío
que dejó tu mar en calma
en la tormenta que
golpeaba mi triste barco.
Tengo unos pies
dispuestos a andar,
pero, ¿para que?,
no tengo camino.
Te marchas y,
con algo de suerte,
la ciudad nos cruzará
cansados de escribirnos.
cuando viene a verme.
Siempre aparece cuando tengo
escalofríos de café.
Madrugada cruel la que
decidiste disparar
y te rebelaste ante mis labios
como la hacías contra el Estado.
No sé cantar en tu portal
pero sé escribir cuando
no me esperas en él,
nerviosa y sonriente.
Inexplicable el vacío
que dejó tu mar en calma
en la tormenta que
golpeaba mi triste barco.
Tengo unos pies
dispuestos a andar,
pero, ¿para que?,
no tengo camino.
Te marchas y,
con algo de suerte,
la ciudad nos cruzará
cansados de escribirnos.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Fin.
Si hubiera sabido que era
nuestro último polvo,
habría puesto mi alma
en llevarte a un eterno orgasmo.
Si hubiera sabido que era
nuestro último beso,
te habría robado la fuerza
de todos los anteriores.
Si hubiera sabido que era
nuestro último paseo,
te habría llevado hasta
el final de mi Luna.
Si hubiera sabido que era
la última vez que
recorría tu espalda habría escrito
en ella este poema.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que acariciaba tu brazo habría
memorizado tu frecuencia cardíaca.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que cogía tu mano
la habría agarrado con fuerza.
(como tú hacías cuando
te ponías nerviosa).
Si hubiera sabido que era
la última vez
que debatía contigo
habría organizado la revolución.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que sonreías al verme
habría hecho el idiota como nunca.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que sentía celos justificadamente,
habría matado.
Si hubiera sabido que era
la última noche,
no me habría despertado.
nuestro último polvo,
habría puesto mi alma
en llevarte a un eterno orgasmo.
Si hubiera sabido que era
nuestro último beso,
te habría robado la fuerza
de todos los anteriores.
Si hubiera sabido que era
nuestro último paseo,
te habría llevado hasta
el final de mi Luna.
Si hubiera sabido que era
la última vez que
recorría tu espalda habría escrito
en ella este poema.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que acariciaba tu brazo habría
memorizado tu frecuencia cardíaca.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que cogía tu mano
la habría agarrado con fuerza.
(como tú hacías cuando
te ponías nerviosa).
Si hubiera sabido que era
la última vez
que debatía contigo
habría organizado la revolución.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que sonreías al verme
habría hecho el idiota como nunca.
Si hubiera sabido que era
la última vez
que sentía celos justificadamente,
habría matado.
Si hubiera sabido que era
la última noche,
no me habría despertado.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Odio justificado a la calle.
Salgo a la calle a dar un paseo,
¿para qué?
Detesto el ensordecedor ruido
de la prepotencia de la gente.
Me incomodan sus modales,
su forma de hablar y de mirar.
No me gustan las personas
de donde yo vivo.
Les oyes conversar y reina la incultura,
a lo mejor soy yo el detestable,
no lo sé.
Sé que ellos me repelen.
No alcanza su vista más allá
de sus incoherentes pensamientos,
todos hablan de sí mismos
y fingen escuchar a los otros.
Me paran por la calle
y quieren convencerme de que
la fe y la religión
son más fuertes que la filosofía.
No sé si reír o intentar convencerles
de que abran los ojos.
Qué triste es vivir controlado
y creerte libre
gracias a lo que los titiriteros
te ofrecen para que ignores
tu condición y no luches
por ti mismo.
Alguien se manifiesta pacíficamente,
hablas con ellos
y dicen ser revolucionarios
pero no quieren luchar.
Incomprensible.
Un hombre se queja porque dos hombres
se besaron en la plaza
y les llama repugnantes.
Momentos después él insulta
a su mujer y le trata
como si fuera de su propiedad.
Ella no reacciona.
A lo lejos un patriota
grita mientras mastica un kebab:
"iros a vuestro país".
Sigue masticando.
Un joven es arrastrado
por las garras del fascismo
y es condenado a una vida
de prejuicio e ignorancia.
La gente sigue mirándome,
mientras ellos andan, yo escribo
mirándoles y eso parece
resultarles extraño.
Tres adolescentes se ríen
de una chica por la calle
por tener las caderas anchas
y ésta se acompleja día a día.
Un obrero despedido
grita con orgullo el nombre
del país que le explota
y luce sonriendo su bandera.
No sabe que pronto
será desahuciado por
los que dicen poner orden
en nombre de su país.
Las palomas se espantan,
y yo, impasible,
aumento mi disgusto
por estar aquí cada día.
¿para qué?
Detesto el ensordecedor ruido
de la prepotencia de la gente.
Me incomodan sus modales,
su forma de hablar y de mirar.
No me gustan las personas
de donde yo vivo.
Les oyes conversar y reina la incultura,
a lo mejor soy yo el detestable,
no lo sé.
Sé que ellos me repelen.
No alcanza su vista más allá
de sus incoherentes pensamientos,
todos hablan de sí mismos
y fingen escuchar a los otros.
Me paran por la calle
y quieren convencerme de que
la fe y la religión
son más fuertes que la filosofía.
No sé si reír o intentar convencerles
de que abran los ojos.
Qué triste es vivir controlado
y creerte libre
gracias a lo que los titiriteros
te ofrecen para que ignores
tu condición y no luches
por ti mismo.
Alguien se manifiesta pacíficamente,
hablas con ellos
y dicen ser revolucionarios
pero no quieren luchar.
Incomprensible.
Un hombre se queja porque dos hombres
se besaron en la plaza
y les llama repugnantes.
Momentos después él insulta
a su mujer y le trata
como si fuera de su propiedad.
Ella no reacciona.
A lo lejos un patriota
grita mientras mastica un kebab:
"iros a vuestro país".
Sigue masticando.
Un joven es arrastrado
por las garras del fascismo
y es condenado a una vida
de prejuicio e ignorancia.
La gente sigue mirándome,
mientras ellos andan, yo escribo
mirándoles y eso parece
resultarles extraño.
Tres adolescentes se ríen
de una chica por la calle
por tener las caderas anchas
y ésta se acompleja día a día.
Un obrero despedido
grita con orgullo el nombre
del país que le explota
y luce sonriendo su bandera.
No sabe que pronto
será desahuciado por
los que dicen poner orden
en nombre de su país.
Las palomas se espantan,
y yo, impasible,
aumento mi disgusto
por estar aquí cada día.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Filosofía de fuego y silencios.
Vomito asfalto hasta incendiar
la cuneta de tu espalda desnuda,
libre de opresión y de incultura,
desafiante en un mundo ridículo.
Expropiándote el suspiro
después de un orgasmo
comprensible únicamente
para incomprendidos.
Si entiendes lo que dicen los silencios
entenderás que hablar está de más.
Siempre y cuando sepas
qué decir sin palabras.
Búscame donde sea,
allí donde tu aroma
inspiró mis versos complejos,
vacíos y desquiciados.
Eres el fuego y las cenizas
tras el humo negro,
suave queda el roce
de tus labios olvidados.
Busco lógica en la filosofía
de tus frases a medianoche,
envuelta en mis, ahora,
desconcertados brazos.
la cuneta de tu espalda desnuda,
libre de opresión y de incultura,
desafiante en un mundo ridículo.
Expropiándote el suspiro
después de un orgasmo
comprensible únicamente
para incomprendidos.
Si entiendes lo que dicen los silencios
entenderás que hablar está de más.
Siempre y cuando sepas
qué decir sin palabras.
Búscame donde sea,
allí donde tu aroma
inspiró mis versos complejos,
vacíos y desquiciados.
Eres el fuego y las cenizas
tras el humo negro,
suave queda el roce
de tus labios olvidados.
Busco lógica en la filosofía
de tus frases a medianoche,
envuelta en mis, ahora,
desconcertados brazos.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Que te vayas.
Que me lleven a la guerra
si no bombardeas mis labios;
que me destierren de esta vida
si no paseamos por tu barrio.
Que apaguen las intensas luces
si el telón de tus ojos se cierra,
con suerte algún día te cruces
con mi oasis entre tanta tierra.
Que se lleven las flores preciosas
de tu jardín inmensamente olvidado;
que me quiten las esposas
de tus abrazos desalmados.
Que no vuelva a ver la luz tu sombra,
ni aparezca desnuda por la puerta
ni frustrada me llames en la alfombra
con falsa mirada de amada muerta.
si no bombardeas mis labios;
que me destierren de esta vida
si no paseamos por tu barrio.
Que apaguen las intensas luces
si el telón de tus ojos se cierra,
con suerte algún día te cruces
con mi oasis entre tanta tierra.
Que se lleven las flores preciosas
de tu jardín inmensamente olvidado;
que me quiten las esposas
de tus abrazos desalmados.
Que no vuelva a ver la luz tu sombra,
ni aparezca desnuda por la puerta
ni frustrada me llames en la alfombra
con falsa mirada de amada muerta.
martes, 17 de septiembre de 2013
La hoz de mi martillo.
Cuando no apareces
la línea divisoria entre lo bueno y lo malo
se distorsiona y no controla
los días en los que verte sería más que un regalo
si puedo besarte bajo una farola.
Días ridículos en los que
la rabia acumulada se expande
y busca una salida entre mi desquiciada mente,
la ciudad no es demasiado grande
para perderme contigo entre la gente.
Podría decir que
te necesito como un príncipe a su princesa,
pero no creo en monarquías,
prefiero decir que entre la niebla espesa
tus besos calman mi agonía.
Espero que algún día
podamos dormir juntos en un mundo socialista,
pero me conformo con observarte
desnuda e impasible, siendo la musa de este artista
que bajo la bandera roja busca acariciarte.
Sé algo, pero conmigo,
sé la hoz de mi martillo
sé la voz de mis protestas,
sé el filo de mi cuchillo,
sé mi barricada en las revueltas.
la línea divisoria entre lo bueno y lo malo
se distorsiona y no controla
los días en los que verte sería más que un regalo
si puedo besarte bajo una farola.
Días ridículos en los que
la rabia acumulada se expande
y busca una salida entre mi desquiciada mente,
la ciudad no es demasiado grande
para perderme contigo entre la gente.
Podría decir que
te necesito como un príncipe a su princesa,
pero no creo en monarquías,
prefiero decir que entre la niebla espesa
tus besos calman mi agonía.
Espero que algún día
podamos dormir juntos en un mundo socialista,
pero me conformo con observarte
desnuda e impasible, siendo la musa de este artista
que bajo la bandera roja busca acariciarte.
Sé algo, pero conmigo,
sé la hoz de mi martillo
sé la voz de mis protestas,
sé el filo de mi cuchillo,
sé mi barricada en las revueltas.
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