Miles de sueños quebraron en la lucha,
destellos que se perdieron en el horizonte
que surcaron las balas que ya no se escuchan
en la libertad que nos devolvió Stalingrado.
La sangre derramada por millones de soldados
a los que con orgullo podemos llamar poetas,
vuestro esfuerzo nunca será olvidado
porque disteis la vida por salvarnos en Stalingrado.
Honor para los valientes, los héroes de la humanidad.
Aquellos que vencieron a la bestia del fascismo
y para ver el Sol nos dieron otra oportunidad
disparando resistencia en las trincheras de Stalingrado.
No hay medallas que puedan condecorar
los uniformes de los hombres y mujeres
que sobre los genocidas consiguieron volar
y les derrotaron bajo el cielo de Stalingrado.
En el lúgubre viento de la guerra
ondearon la bandera de la clase obrera
y con esperanza sembraron la tierra
de los campos invadidos de la ciudad de Stalingrado.
Hoces de rabia y martillos de solidaridad
tumbaron la barbarie que asolaba el mundo
y devolvieron al planeta la dignidad
que recuperaron los fusiles en Stalingrado.
Eterno amor a los que lucharon
porque el mundo no sucumbiera,
a los que su último suspiro esbozaron
en algún rincón de Stalingrado.
domingo, 11 de agosto de 2013
viernes, 9 de agosto de 2013
Ya no estás.
Madrugadas gélidas
como un invierno sin abrigo
o sin el cobijo
de tus sábanas.
Mi estabilidad se perdió
en la utopía de un atardecer
manchado con café de sobre y
húmedo de lágrimas sin rumbo.
(Iban camino de tu almohada.)
Si no vuelvo a observarte durmiendo
alguna tarde de fin de semana,
escribid en mi lápida:
"Murió recordándole."
El suelo cruje por la llegada del frío,
me despierto de mi pesadilla
y busco tu perfume en el aire...
como de costumbre, no has vuelto.
No sé de qué me sorprendo,
era de esperar
que te esperara cada noche.
Tus labios...
qué suaves eran.
Cómo me besaban
en días oscuros
y me evadían de la realidad.
Contigo pisaba el suelo,
pero tocaba el cielo.
Paseo por una larga avenida de la ciudad...
a lo lejos alguien toca el violín.
La canción es triste,
como su mirada.
Le miro y le agradezco esta ínfima sonrisa,
me responde con una mueca rápida.
Al parecer el mundo se desvanece
poco a poco...
Y la droga de tu cuerpo
ya no me reconforta.
Ya no estás.
como un invierno sin abrigo
o sin el cobijo
de tus sábanas.
Mi estabilidad se perdió
en la utopía de un atardecer
manchado con café de sobre y
húmedo de lágrimas sin rumbo.
(Iban camino de tu almohada.)
Si no vuelvo a observarte durmiendo
alguna tarde de fin de semana,
escribid en mi lápida:
"Murió recordándole."
El suelo cruje por la llegada del frío,
me despierto de mi pesadilla
y busco tu perfume en el aire...
como de costumbre, no has vuelto.
No sé de qué me sorprendo,
era de esperar
que te esperara cada noche.
Tus labios...
qué suaves eran.
Cómo me besaban
en días oscuros
y me evadían de la realidad.
Contigo pisaba el suelo,
pero tocaba el cielo.
Paseo por una larga avenida de la ciudad...
a lo lejos alguien toca el violín.
La canción es triste,
como su mirada.
Le miro y le agradezco esta ínfima sonrisa,
me responde con una mueca rápida.
Al parecer el mundo se desvanece
poco a poco...
Y la droga de tu cuerpo
ya no me reconforta.
Ya no estás.
jueves, 8 de agosto de 2013
Nada es lo mismo.
Miro viejas fotos en blanco y negro
y veo más color que en un futuro
sin la pintura de tus labios.
Dicen que debería olvidarte,
que debería pasar página
y cambiar el título al libro...
es posible.
Pero es imposible.
Tu mirada se reflejaba en la mía
como la Luna en el Mediterráneo
aquellas noches que nos besábamos en su orilla.
El colchón ya no tiembla,
los vecinos ya no se quejan
y yo ya no sonrío.
Borracho contigo en un parque
con la mirada perdida
lo veía todo más borroso,
pero también más claro.
Si el alcohol bajaba
y tú subías encima mío
el mundo desaparecía.
Todo quedaba a nuestros pies
aunque no tuviéramos nada.
Todo es tan contradictorio
cuando tú no pones cordura
a mi caos...
Eres como uno de esos poemas
que siempre dejo a medias,
no por cansancio,
sino por impotencia.
Ya no queda esencia.
No quedan miradas
ni calles que recorrer contigo,
solo quedan esquinas donde te besé
y un par de vasos de vodka.
Estuviste loca
por amarme en este mundo.
Y yo estaba loco
por poder amarte en uno distinto.
Amor con locura, al fin y al cabo.
Nada ha cambiado,
la noche cae todos los días
y el Sol da calor por las mañanas...
Nada ha cambiado,
pero nada es lo mismo.
y veo más color que en un futuro
sin la pintura de tus labios.
Dicen que debería olvidarte,
que debería pasar página
y cambiar el título al libro...
es posible.
Pero es imposible.
Tu mirada se reflejaba en la mía
como la Luna en el Mediterráneo
aquellas noches que nos besábamos en su orilla.
El colchón ya no tiembla,
los vecinos ya no se quejan
y yo ya no sonrío.
Borracho contigo en un parque
con la mirada perdida
lo veía todo más borroso,
pero también más claro.
Si el alcohol bajaba
y tú subías encima mío
el mundo desaparecía.
Todo quedaba a nuestros pies
aunque no tuviéramos nada.
Todo es tan contradictorio
cuando tú no pones cordura
a mi caos...
Eres como uno de esos poemas
que siempre dejo a medias,
no por cansancio,
sino por impotencia.
Ya no queda esencia.
No quedan miradas
ni calles que recorrer contigo,
solo quedan esquinas donde te besé
y un par de vasos de vodka.
Estuviste loca
por amarme en este mundo.
Y yo estaba loco
por poder amarte en uno distinto.
Amor con locura, al fin y al cabo.
Nada ha cambiado,
la noche cae todos los días
y el Sol da calor por las mañanas...
Nada ha cambiado,
pero nada es lo mismo.
Viva la revolución.
El mundo llora en sus entrañas,
por un futuro que no llega,
que se estanca
y que sin piedad nos araña.
No te engañes,
no quieras ver luz donde solo hay oscuridad.
Quítate la venda.
Si la gente en África muere de hambre,
a pesar de ser los más ricos en recursos,
pregúntate por qué es así.
Lucha contra esa injusticia,
manifiéstate contra esta barbarie.
Ten claro que el verdadero terrorista es el capitalismo,
no quienes luchan contra él.
La violencia contra los asesinos
es mejor que cualquier poema.
El capital nos agobia,
nos asfixia,
nos engaña con una falsa paz
y nos consume por dentro.
Millones de niños sin oportunidades
por este sistema asesino.
No te dejes llevar,
no seas otro cretino.
Lee, investiga, culturízate,
el futuro está en nuestras manos.
Cuanta más gente lo entienda,
la revolución tardará menos en llegar.
Aunque a veces te sientas incomprendido
por pensar, por preocuparte,
recuerda que eres mejor que todos ellos.
No dejes que consigan dañarte
cuatro idiotas,
que no son más que borregos y marionetas del sistema.
Ellos no sabrían distinguir belleza
en lugares donde tu encuentras poesía.
Tenemos argumentos y referentes,
el Che, Lenin, Fidel, Marx, Ho Chi Minh, Neruda...
todos ellos han luchado por un mundo mejor
y, como nosotros, ven posible un planeta más justo.
Hay que concienciar a más gente,
a los jóvenes (como yo) hay que hacerles llegar estas ideas...
recuerda que tú no naciste revolucionario.
Dentro de cada persona sumisa
late el corazón de un guerrillero.
La burguesía caerá
y el socialismo triunfará.
Por la justicia,
la solidaridad...
por la humanidad.
¡Viva la Revolución!
por un futuro que no llega,
que se estanca
y que sin piedad nos araña.
No te engañes,
no quieras ver luz donde solo hay oscuridad.
Quítate la venda.
Si la gente en África muere de hambre,
a pesar de ser los más ricos en recursos,
pregúntate por qué es así.
Lucha contra esa injusticia,
manifiéstate contra esta barbarie.
Ten claro que el verdadero terrorista es el capitalismo,
no quienes luchan contra él.
La violencia contra los asesinos
es mejor que cualquier poema.
El capital nos agobia,
nos asfixia,
nos engaña con una falsa paz
y nos consume por dentro.
Millones de niños sin oportunidades
por este sistema asesino.
No te dejes llevar,
no seas otro cretino.
Lee, investiga, culturízate,
el futuro está en nuestras manos.
Cuanta más gente lo entienda,
la revolución tardará menos en llegar.
Aunque a veces te sientas incomprendido
por pensar, por preocuparte,
recuerda que eres mejor que todos ellos.
No dejes que consigan dañarte
cuatro idiotas,
que no son más que borregos y marionetas del sistema.
Ellos no sabrían distinguir belleza
en lugares donde tu encuentras poesía.
Tenemos argumentos y referentes,
el Che, Lenin, Fidel, Marx, Ho Chi Minh, Neruda...
todos ellos han luchado por un mundo mejor
y, como nosotros, ven posible un planeta más justo.
Hay que concienciar a más gente,
a los jóvenes (como yo) hay que hacerles llegar estas ideas...
recuerda que tú no naciste revolucionario.
Dentro de cada persona sumisa
late el corazón de un guerrillero.
La burguesía caerá
y el socialismo triunfará.
Por la justicia,
la solidaridad...
por la humanidad.
¡Viva la Revolución!
miércoles, 7 de agosto de 2013
Falsa paz.
Campos eternos,
naturaleza, silencio...
perderme, al fin y al cabo.
Brisas frescas y sinceras
rozan mis labios
como uno de tus cómodos besos.
Pocas cosas me reconfortan tanto
como aislarme de todo.
Olvidar la sociedad,
las miradas crueles,
los golpes...
olvidarme de mí mismo.
Desde aquí se ve todo más claro,
incluso mejor.
Ficticiamente mejor.
Escribo esto en la terraza
de la casa en la que,
siendo niño,
jugaba y corría feliz.
Encima mío un cielo nublado pero tranquilo,
a mis pies tejados de distintas casas...
A lo lejos (no mucho),
un castillo nostálgico con paredes ruinosas
y en mi mente, el vacío.
Este sitio está lejos,
pero no sé de qué.
Lejos de lo que no me gusta tener cerca,
supongo.
Ellos llaman civilización
a lo antagónico de esta inmensa paz.
No lo entiendo.
Aquí los versos fluyen...
a lo lejos alguien camina firme
y yo suspiro y esbozo una sonrisa.
Tu mirada aún aparece como un destello
por algún rincón de mi mente joven...
pero aquí arriba,
aunque no estés,
te beso mejor que en cualquier ciudad.
Los poemas aquí riman mejor,
la cerveza sube
y el mundo sonríe...
o así lo veo yo.
naturaleza, silencio...
perderme, al fin y al cabo.
Brisas frescas y sinceras
rozan mis labios
como uno de tus cómodos besos.
Pocas cosas me reconfortan tanto
como aislarme de todo.
Olvidar la sociedad,
las miradas crueles,
los golpes...
olvidarme de mí mismo.
Desde aquí se ve todo más claro,
incluso mejor.
Ficticiamente mejor.
Escribo esto en la terraza
de la casa en la que,
siendo niño,
jugaba y corría feliz.
Encima mío un cielo nublado pero tranquilo,
a mis pies tejados de distintas casas...
A lo lejos (no mucho),
un castillo nostálgico con paredes ruinosas
y en mi mente, el vacío.
Este sitio está lejos,
pero no sé de qué.
Lejos de lo que no me gusta tener cerca,
supongo.
Ellos llaman civilización
a lo antagónico de esta inmensa paz.
No lo entiendo.
Aquí los versos fluyen...
a lo lejos alguien camina firme
y yo suspiro y esbozo una sonrisa.
Tu mirada aún aparece como un destello
por algún rincón de mi mente joven...
pero aquí arriba,
aunque no estés,
te beso mejor que en cualquier ciudad.
Los poemas aquí riman mejor,
la cerveza sube
y el mundo sonríe...
o así lo veo yo.
lunes, 5 de agosto de 2013
-
Van a cumplirse cuatro meses desde que creara este espacio y me abriera al mundo de la poesía. Voy a ser sincero, me hace muy feliz escribir. Me llena mucho y realmente, he descubierto que es una de mis aficiones y una de mis vocaciones más firmes. Es fantástico sentir ese "algo" que sientes al terminar un poema. Leerlo un par de veces y que te guste algo que tú mismo has realizado... es verdaderamente satisfactorio.
Lo básico es escribir por placer, por el placer de dejar fluir las palabras en una frase y las frases en poesía. Ver como muchas rimas salen, sin más, sin forzarlas. Sentir que alguien se pueda identificar con algo que tú has escrito también alegra mucho.
Muchos encontramos en esto la fuerza para vivir con más entusiasmo en este planeta destrozado y en decadencia. Personalmente, la poesía me ha enseñado a evadirme, pero también a querer. Los poemas que más he disfrutado escribiendo son los que sabía que iban para ella. Los que pensaba en su rostro al crearlos.
¿Quién me inició en esto? En su base, Pablo Hasel. Pero no fue todo gracias a él, él solo me inició, por eso le admiro tanto. Descubrí a Neruda, Miguel Hernández, Aitor Cuervo, Josep Valtònyc, García Lorca... y otros tantos que me quedan por descubrir.
Si estás interesado en escribir y crees que podrías hacerlo bien, adelante. Lo importante es disfrutar haciéndolo y tener un motivo por el que escribir.
Gracias por leerme.
Att: Edu.
Salud y República.
Lo básico es escribir por placer, por el placer de dejar fluir las palabras en una frase y las frases en poesía. Ver como muchas rimas salen, sin más, sin forzarlas. Sentir que alguien se pueda identificar con algo que tú has escrito también alegra mucho.
Muchos encontramos en esto la fuerza para vivir con más entusiasmo en este planeta destrozado y en decadencia. Personalmente, la poesía me ha enseñado a evadirme, pero también a querer. Los poemas que más he disfrutado escribiendo son los que sabía que iban para ella. Los que pensaba en su rostro al crearlos.
¿Quién me inició en esto? En su base, Pablo Hasel. Pero no fue todo gracias a él, él solo me inició, por eso le admiro tanto. Descubrí a Neruda, Miguel Hernández, Aitor Cuervo, Josep Valtònyc, García Lorca... y otros tantos que me quedan por descubrir.
Si estás interesado en escribir y crees que podrías hacerlo bien, adelante. Lo importante es disfrutar haciéndolo y tener un motivo por el que escribir.
Gracias por leerme.
Att: Edu.
Salud y República.
Luna enferma.
La noche está tranquila,
pero yo no.
No puedo estarlo.
No puedo borrar de mi cama
la silueta de tu cuerpo abrazado al mío.
Corre una suave brisa fresca
que ameniza la entrada de la madrugada.
Debería gustarme más este momento,
pero tú no estás disfrutándolo conmigo.
Objetivamente hablando el mundo no me gusta.
El capital sigue arrasando con todo
y tú no me besas, ni me sonríes,
ni siquiera llamas al teléfono
que tantas veces escuchó mi voz tranquila
diciéndote que te amaba.
Pasan los minutos.
La Luna tan llena
y yo tan vacío.
El polvo se asoma
por lo alto de las estanterías
y tus labios clandestinos
ya no me sirven de abrigo.
Abro una botella y en su cristal
se reflejan un par de estrellas
a lo lejos...
Tú también estás lejos
pero no lo suficiente
como para dejar de sentirte cerca.
Quiero creer que aún acaricio tu espalda
los domingos por la tarde.
pero yo no.
No puedo estarlo.
No puedo borrar de mi cama
la silueta de tu cuerpo abrazado al mío.
Corre una suave brisa fresca
que ameniza la entrada de la madrugada.
Debería gustarme más este momento,
pero tú no estás disfrutándolo conmigo.
Objetivamente hablando el mundo no me gusta.
El capital sigue arrasando con todo
y tú no me besas, ni me sonríes,
ni siquiera llamas al teléfono
que tantas veces escuchó mi voz tranquila
diciéndote que te amaba.
Pasan los minutos.
La Luna tan llena
y yo tan vacío.
El polvo se asoma
por lo alto de las estanterías
y tus labios clandestinos
ya no me sirven de abrigo.
Abro una botella y en su cristal
se reflejan un par de estrellas
a lo lejos...
Tú también estás lejos
pero no lo suficiente
como para dejar de sentirte cerca.
Quiero creer que aún acaricio tu espalda
los domingos por la tarde.
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